Tan misteriosa se encuentra, de repente se disfraza de tristeza. Pero nunca deja la noche sola, jamás vayas a pensar que pierda un
día. No hay manera de no verla resurgir. Tan mágica, tan aventurera, le encanta hacerse
desear. Hay días, en los que deja a mi cara un poco
huérfana, pero sus ojos la hacen volver. Yo sé que ni en los peores momentos va a
abandonarme porque, aunque el corazón no quiera respirar, ella va a estar. Ahí, entre mis labios, reflejada en mis ojos,
enamorando, intimidando, demostrando que la vida es mucho mejor con ella aquí.
S o n r i s a,
se pierde incluso más
tarde que la esperanza.
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