3 mar 2013


En medio de su indisimulable ilusión, nunca faltaba ese momento en que descubría que nada de eso volvería a pasar; sus perfectos labios y, más aún, su indescriptible sabor. Probaban nuevas aventuras, recorrían calles, casas, sábanas... que no presentaban el más mínimo riesgo de repetirse alguna vez.


{Reflexiones de un domingo por la noche}

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