Olvidaste tu camisa desgarrada y ese traje tan extraño
en mi placard.
en mi placard.
Olvidaste casi todo, pero nena.. ¡quiero más!
Olvidaste los zapatos del trabajo, esos blancos con taco que dan
vuelta la mirada.
Olvidaste en cada
noche un recuerdo, una lagrima en mi almohada.

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