Pasa el
tiempo, los días, y lo cierto es que seguimos volando. No
sé cuándo empezamos a elevarnos, ni sé cuándo paremos, pero juntos vos y yo,
cada vez más alto. Pese a las
nubes, a la lluvia, a las tormentas. ¿Qué más
nos da? Seguimos volando, no sé hasta cuando, ni hacia
donde nos dirigimos, pero me gusta sentir el viento haciéndome cosquillas,
enredándose entre mi pelo y tu cuerpo.
Seguiremos volando, tan alto, que
llegará un día en que ninguno de los dos se acuerde de la tierra, el suelo, ni
siquiera vamos a recordar para qué sirven nuestros pies, ni qué es un camino. Vamos a olvidar cómo aterrizar,
y así jamás pararemos.
No, no habrá fin de trayecto..
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