No cierres la ventana por si
vuelve en busca de su sombra, yo prometo que con polvos mágicos conseguiré cocerla aunque sea a un
calcetín. Pensamientos felices son necesarios para volar y yo sólo
puedo volar si es contigo.
Que dejemos atrás los celos de
campanita y, si algún día toca crecer, que sea entre besos (los tuyos). Que
necesito tres pasos, dos saltos y un resbalón para llegar a ti (bueno, quizás un poco más) pero valdrá la pena.
Cuando te acercas, siempre te pongo
de sobre aviso con ese tic-tac, tic-tac, tic-tac... pero en este caso no
hablamos de un reloj, si no de la forma que tienes de acelerar mi pulso.
{Ven, así podré volver a ser entre tus brazos, ese niño perdido..}


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