[Maneja despacio,
que
despacio
se llega - me aconsejó.]
Eso fue lo último que escuche de él.
Me fui. Aunque parezca increíble, quise irme.
En otro momento de mi vida, me hubiera quedado años esperando a que
se durmiera o viéndolo ser.
Esa noche no quería.
Necesitaba estar conmigo, sabia que algo se había roto, que yo había cambiado.
Es verdad que aun tiemblo cuando me toca, que merezco parte de su
amor, parte de su sexo, que aun soy parte de él y aun es parte de mí.
Soy consciente por fin del mal que me infligió durante ocho años.
Alejo, sos parte
de mí,
y sin
embargo ya no te quiero.

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