Sigo
sorprendida por la habilidad que tenias para hacerme sentir tan bien.
Con tu sonrisa, que era la mía, tus ojos, que veían lo que los míos no podían ver.
Sos tan simple, tan predecible, tan inhumano.
Con tu sonrisa, que era la mía, tus ojos, que veían lo que los míos no podían ver.
Sos tan simple, tan predecible, tan inhumano.
Tal vez por eso vuelvo una y otra vez a nuestros
comienzos.
Me sorprende que
seas la única persona en el mundo que, aún creyendo que no me
conoces
del todo, sepas lo que pienso en cada segundo, sepas como voy a actuar, sepas
captar ese grado de histeria o mal humor en cada momento convirtiéndote así
en la
única persona que muchas veces me pregunta como estoy, o que me
pasó.
Gracias por
arrastrarme por los
pasillos
del silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario