Logramos
ser felices con tan poco. Sin embargo siempre pretendemos un poco más, lograr
lo imposible, imponernos un desafío. ¿Por qué mejor no nos proponemos proyectos
de vida? ¿Es necesario sentir que la toalla se nos está por
caer para darnos cuenta de lo que estamos viviendo?
Porque
siempre nos equivocamos sin pensar, porque si pensáramos tal vez no
nos equivocaríamos tan gravemente. O aún peor, tal vez,
si actuáramos con la cabeza y no con el
“corazón” nos evitaríamos disgustos,
nos alejaríamos de eso que nos duele y seguirá doliendo hasta que
pongamos un stop desde
nuestro corazón, nuestra mente, nuestro espíritu…
Logramos ser felices
con tan poco. Sin embargo elegimos
tildarnos de infelices, de incapaces. ¿Por qué los humanos somos tan cobardes?
Siempre buscando el camino más corto, sabiendo que transitar el
largo quizás pueda llegar a ser lo más hermoso. ¿Porque los
humanos somos tan fríos y benévolos? Siempre ocultando nuestros
sentimientos, nuestra forma de pensar por miedo al qué
dirán.
No nos tildemos de incapaces, borremos la etiqueta de cobardes
porque el peligro no existe en vos, el peligro está en las calles.
Y lo principal,
solo vamos a tener una oportunidad de vivir en esta vida.

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