Los
seres humanos tenemos la costumbre de, siempre que nos pasa algo, echarle la culpa
a un tercero. Al destino, a la vida en sí. Y... ¿nunca se pusieron a pensar que
si en verdad nos pasa algo es porque nosotros así lo quisimos? Nosotros
manejamos nuestro destino, somos dueños de lo que nos sucede y lo que no.
Es fácil si lo miramos desde este punto
de vista, pero no es tan así. En verdad creo que auto-adueñarse de uno mismo
lleva bastante tiempo (o al menos a mí me llevó).
Empezar a abrir la mente hacia nuevos horizontes,
no tener miedo de nada ni nadie, no suponer cosas que van a pasar porque
siempre pasa lo que nuestro inconsciente desea, eso que el corazón
suele ocultar.
Y ahí surge la verdad escondida, lo que tanto usamos y no comprendemos del todo:
Y ahí surge la verdad escondida, lo que tanto usamos y no comprendemos del todo:

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