Creo que ya estoy
acostumbrada a ver como las cosas caen sin piedad sobre mí. De todos modos no te asustes
si alguna vez me encontras pegando algún que otro portazo... Pero es que no
tolero sentir el sabor que acompaña a esa derrota. Vah. Derrota no, porque
siendo sincera no perdí muchas cosas en mi vida, solamente es que no logro
acostumbrarme.
Las cosas se
acercan a mí,
me rodean, me envuelven y desaparecen.
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