14 sept 2012

Todo o nada

Cerró los ojos, pero no consiguió dormir. Se desesperó sin más, otra noche de ojos vidriosos y razonamiento de nunca acabar. Insomnio de determinaciones, de toparse con una decisión final. Certezas y promesas que se derrumbaban frente a su esencia, esa que terminaba por dejarla helada. Que la tenía loca. Que le volvía a entumecer la piel, la hacía temblar, y perderse por ahí. Otra luna que la veía sin poder dormir, otra guerra de un "basta" que contagiaba un "aprovechá lo que viene" y parecía hacerle explotar las neuronas. Una por una sin ningún tipo de compasión. Un "dejate de joder" que volvía a saltarle fuerte contra el cráneo. Una sarta de promesas que nunca llegaba a cumplir. Su voz y volvía a caer.
De repente, se encuentra despertando en paz. Recuerda aquellas noches de batallar contra la almohada que pensó jamás iban a acabar. Repasa ese crucial momento donde se armó de valor y puso su alma sobre la mesa. Decidió ir donde el corazón. Se plantó firme, y quedó completamente inmune. Frágil  a lo que vida quisiese hacer con ella, con su alma que la abandonaba y su falta de razón.
Aquel destino del que le habían hablado tardaba en llegar, y su alma seguía ahí: tirada sobre la mesa, transparente y frágil. El miedo cada tanto la volvía a abrumar y salía en busca de algún abrazo que la pudiese reconstruir.
Tenía ganas de callar al mundo, verse dentro de una burbuja. Se preguntaba qué pasaría si lo que el resto pudiese llegar a decir, dejase de importar. Actuar por actuar. Hablar por hablar. Reír por reír. Moverse por no perder eso que alguna vez le tocó tener, lo que los unió, lo que juró no iba a dejar ir. 



¡ ESO era lo que mas le hacia eco en el corazón !

No hay comentarios:

Publicar un comentario