Haciéndole creer
a mi mundo que puedo seguir, pero buscando(te) la respuesta en cada rincón.
Sonriendo sin saber muy bien por qué. Barro mi derrota y obtengo nada más que
otro montón de polvo que acumular en ese vacío que no sé con qué llenar. Sigo dando vueltas sobre cosas que ya no
saben de girar. Me percibo caminando en una cinta sin fin. No encuentro destino, ni motivación. Me abstraigo del pensamiento crítico y dejo atrás esa extraña
sensación que no hace más que apagarme. ¿Qué es lo que necesito para dar luz? Lo
sé muy bien. Lo
sé tan perfectamente que duele. Lo conozco tan
detalladamente que resigno todas mis fuerzas a jamás tenerlo, a reconocer que
nunca lo tuve en mis manos, que definitivamente no viví algo así y que, en días
donde el frío y la lluvia abrazan la ciudad, anhelo como nunca tener.
En algunas
ocasiones llego a creer que mi rompecabezas vino incompleto, que no hay
posibilidad de tener éxito en cuestiones de este rincón. La vida me sigue
dando vueltas y no paro de girar. No entiendo nada y… de vez en
cuando, me atrapa la soledad.
Necesito de esos
brazos, los quiero olvidar. Me dispongo a sonreír, me sale correr.
Entiendo menos,
sólo me consigo escapar; darle off a la conciencia y dedicarme
a esperar. Sé que en materia de estas cosas no sirve de nada buscar,
pero la ansiedad
puede matarte cuando se te va enfriando el
corazón.
Disfrutar
de la tristeza, mas que no se haga costumbre

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