30 sept 2012

Hielo seco


Haciéndole creer a mi mundo que puedo seguir, pero buscando(te) la respuesta en cada rincón. Sonriendo sin saber muy bien por qué. Barro mi derrota y obtengo nada más que otro montón de polvo que acumular en ese vacío que no sé con qué llenar. Sigo dando vueltas sobre cosas que ya no saben de girar. Me percibo caminando en una cinta sin fin. No encuentro destino, ni motivación. Me abstraigo del pensamiento crítico y dejo atrás esa extraña sensación que no hace más que apagarme. ¿Qué es lo que necesito para dar luz? Lo sé muy bien. Lo sé tan perfectamente que duele. Lo conozco tan detalladamente que resigno todas mis fuerzas a jamás tenerlo, a reconocer que nunca lo tuve en mis manos, que definitivamente no viví algo así y que, en días donde el frío y la lluvia abrazan la ciudad, anhelo como nunca tener. 
En algunas ocasiones llego a creer que mi rompecabezas vino incompleto, que no hay posibilidad de tener éxito en cuestiones de este rincón. La vida me sigue dando vueltas y no paro de girar. No entiendo nada y… de vez en cuando, me atrapa la soledad. 
Necesito de esos brazos, los quiero olvidar. Me dispongo a sonreír, me sale correr. 
Entiendo menos, sólo me consigo escapar; darle off a la conciencia y dedicarme a esperar. Sé que en materia de estas cosas no sirve de nada buscar, pero la ansiedad puede matarte cuando se te va enfriando el corazón.




Disfrutar de la tristeza, mas que no se haga costumbre

No hay comentarios:

Publicar un comentario