Me
enseñaron que la risa es un tranquilizante sin efectos secundarios, que los ojos son reflejo del alma, que la distancia es el olvido y que
el amor ha de ser sincero y no egoísta.
Me
enseñaron que las penas,
comiendo chocolate son menos penas.
Pero hay cosas que todavía no me enseñaron, y
que con el tiempo, experimentamos.
Cosas que ni siquiera el más sabio de los
sabios podría enseñarnos. Cosas que solo nosotros aprendemos con nuestros
propios errores.
Cuando cometas algún error, no te rindas, aun
quedan muchas cosas por aprender.
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